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Virgen de Fátima
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A la Virgen de Fátima, advocación de la Madre de Dios, como en el caso de todas las Vírgenes, debemos considerarla mediadora de todas las gracias. En el año 1917, durante los meses de mayo a octubre, tres niños pastores Francisco de 9 años, su hermana Jacinta de 7 años y su prima Lucía de 12, nacidos de familias campesinas en Aljustrel en la región de Leiría, a 141 kilómetros al norte de Lisboa, presenciaron la aparición de la Virgen María, en el año 1.917, en la Cova de Iría. Anteriormente, en el año 1.916, ya tuvieron sus primeras visiones con las tres apariciones del "Ángel de la Paz". Tanto Francisco como Jacinta, murieron pocos años después, en 1.919 y 1.920, respectivamente, ambos aquejados de enfermedades pulmonares, quedando su prima Lucía como la única depositaria del "mensaje de Fátima".En el año 1.946, Lucía, ingresó en la clausura del convento del Carmelo de Santa Teresa de Coimbra, con el nombre de Lucía de Jesús, y desde entonces a testimoniado haber presenciado otras apariciones de la Virgen María y el Niño Jesús, en el año 1.923, en Oporto (Portugal); en 1.925y 1.926 en Pontevedra (España) y en 1.929 en Tuy (Portugal). La profecía o mensaje de Fátima que fue revelada por la Virgen a los tres pastores en su tres apariciones del 13 de junio, 13 de julio y 13 de octubre de 1.917, está dividida en tres partes; la primera parte vaticinaba la prematura muerte de los hermanos Francisco y Jacinta; la segunda se refería al final de la Primera Guerra Mundial y el comienzo de la Segunda y predecía la conversión de Rusia y el fin del comunismo. El "tercer secreto" de Fátima ha constituido siempre uno de los mayores misterios de las seis apariciones y éste ha dado lugar a especulaciones sobre cual sería su mensaje, habían desde los que vaticinaban un holocausto nuclear, hasta los que decían que sería un mensaje de esperanza. Con motivo de la beatificación el día 13 de mayo del año 2000 de los pastorcitos Jacinta y Francisco, el Papa Juan Pablo II se traslado a Fátima para llevar a cabo la ceremonia de elevarlos a los altares. Más de un millón de peregrinos, esperaban al Papa en las proximidades del Santuario de Fátima en la que sería su tercera visita y que coincidía con el aniversario desde el atentado que sufrió 19 años atrás en la plaza de San Pedro del Vaticano. Ese mismo 13 de mayo del 2000, el Sumo Pontífice Juan Pablo II, se entrevistó con sor Lucía de Jesús dos Santos, única superviviente de los tres videntes de Fátima, que contaba ya con 93 años de edad cumplidos. Sor Lucía de Jesús regaló 300 rosarios al Papa que había confeccionado ella misma con sus propias manos. El Papa saludó también a María Emilia dos Santos, quien fue milagrosamente sanada de una parálisis acabó de realizar una novena a la ya Beata Jacinta Marto, cuya curación había sido definitiva para la beatificación de los hermanos Jacinta y Francisco Marto. El decreto del milagro fue firmado por los arzobispos Eduardo Nowak y José Saraiva Martins, el día 28 de junio del año 1.999. María Emilia dos Santos empezó a sufrir fiebres reumáticas, hasta el extremo que quedó prácticamente inválida por lo que solo podía mover las manos y la cabeza. Veintidós años después de su inmovilidad se declaró médicamente incapacitada con carácter irreversible. Comenzó entonces a pedir su curación a través de los hermanos Francisco y Jacinta Marto y a raíz de ello el día 20 de febrero de 1.989, que coincidía con el aniversario de la muerte de Jacinta, curó totalmente de su paraplejia, diagnosticada como una posible mielitis transversa. El Papa Juan Pablo II en su último viaje a Fátima regaló a la Virgen, el anillo que el primado de Polonia Stefan Wyszynski le había regalado a él cuando fue elegido Pontífice. Coincidiendo con todos estos acontecimientos, se anunció que en pocos días se daría a conocer cual era el contenido de ese tercer secreto de Fátima. El cardenal Angel Sodano, habló tras la beatificación de los dos niños videntes en nombre del Papa Juan Pablo II, diciendo que el texto del tercer secreto era una visión profética comparable a la Sagrada Escritura, que no describía con sentido fotográfico los detalles de los acontecimientos futuros, sino que sintetizaba y condensaba sobre un mismo fondo hechos que se prolongaban en el tiempo con una duración no precisada, por lo que la clave de la lectura de ese tercer secreto debería ser de carácter simbólico. Según las declaraciones que hizo el cardenal Sodano secretario de Estado del Vaticano, ese tercer secreto trataba de la visión de los tres pastorcillos y que hacía referencia al "sufrimiento de los cristianos frente a los sistemas ateos", anunciando también en este tercer secreto el atentando cometido por el turco Ali Agca contra el Papa el día 13 de mayo de 1.981. La visión de Fátima, decía el cardenal Angel Sodano, mostraba a "un obispo vestido de blanco" (que representa a Juan Pablo II) y que "cuando camina penosamente hacia la cruz entre los cadáveres de los martirizados (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y varias personas seculares) cae como muerto en la tierra por los tiros de un arma de fuego". El cardenal Sodano confirmó también que el Papa afirmaba que "fue una mano materna quién guió la trayectoria de la bala" que atentó de forma fallida contra su vida. Después de aquel atentado, El Papa, en agradecimiento por haber salvado su vida, regaló a la Virgen de Fátima la única bala recuperada, de las dos que le fueron disparadas y ésta fue colocada en la corona de la Virgen. Según la Santa Sede, la visón de Fátima se refería sobre todo a la lucha de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos y describía el sufrimiento de los testigos de la fe en el último siglo del segundo milenio. El día 26 de junio del año 2.000 el cardenal Retzinger, prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe, encargado de interpretar el tercer secreto de Fátima, da a conocer el mensaje completo y ratifica que se refiere al atentado que tuvo el Papa y a la lucha del comunismo ateo contra la Iglesia, por lo que se confirma que dicho secreto no incluye revelaciones apocalípticas o sobre el futuro de la historia. El cardenal precisó en unas declaraciones a la prensa que el texto no se desveló antes porque sor Lucía -que escribió las revelaciones hechas por la Virgen en la Cueva de Iria en el año 1.944- impidió que se publicasen hasta el año 1.960 y en los años siguientes visto que se trataba de imágenes indescifrables (aún no había ocurrido el atentado de la plaza de San Pedro) y era preferible esperar. En el documento de la Santa Sede se afirma que sor Lucía interpretó este tercer secreto como una visión profética comparable a las de la historia sagrada. El tercer secreto de Fátima fue conocido por los Papas Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Parece ser que Pio XII, que fue el primero a quien se le envió no llegó a leerlo. El cardenal Ratzinger manifestó en sus declaraciones que el secreto es una "revelación privada" (que se refiere a visiones y revelaciones que tienen lugar una vez terminado el Nuevo Testamento) y que por ello no es necesario creerlas. TEXTO ORIGINAL Y COMPLETO DEL SECRETO "Jesús, María y José" Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de su excelencia reverendísima el señor obispo de Leira y de la Santísima Madre vuestra y mía. Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda, centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él. El Angel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: "¡Penitencia, penitencia, penitencia!" Y vimos en una inmensa luz que es Dios, algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él, a un Obispo vestido de blanco. Hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre. También a otros obispos, sacerdotes y religiosos subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderas toscas, como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo padre, antes de llegar, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y de pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros y flechas. Y del mismo modo murieron unos tras otros los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ellas las almas que se acercaban a Dios". Para pedir su mediación se leerá la siguiente plegaria: |
PLEGARIA
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Oh Virgen Santísima, Vos os aparecisteis repetidas veces a los niños; yo también quisiera veros, oír vuestra voz y deciros: Madre mía, llevadme al Cielo. Confiando en vuestro amor, os pido me alcancéis de vuestro Hijo Jesús una fe viva, inteligencia para conocerle y amarle, paciencia y gracia para servirle a Él a mis hermanos, y un día poder unirnos con Vos allí en el Cielo. Amén (Seguidamente rezáis un padre nuestro, un avemaría y un gloria ) |
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