Ritual con velas para protegerse de las catástrofes,
accidentes y desgracias
| Antes de
salir de casa nos prepararemos para protegernos contra las catástrofes,
desgracias o accidentes.
El ritual lo haremos cada mañana un momento antes de comenzar nuestras tareas o antes de abandonar el hogar para dirigirnos a nuestro trabajo o salir de viaje. En alguna habitación de la casa que nos sirva de lugar de meditación, reflexión o relajación o bien para llevar a cabo todos nuestros rituales, prepararemos un altar, que nos sirva cada día para hacer este ritual: ver la MAGIA DE LAS VELAS En el altar colocaremos sobre un mantel o paño blanco que no sea de fibra sintética y en el centro del mismo una imagen de Shiva, una vela roja a cada lado de la imagen, un cuenco o vaso con agua en el que habremos echado una cucharadita de sal y que pondremos delante de Shiva.
Cuando ya estemos a punto de salir de casa, encenderemos las dos velas y una varilla de incienso de sándalo que sujetaremos con la mano derecha. El brazo y mano izquierdos los extenderemos hacia Shiva como en actitud de pedir y con la varilla de incienso haremos siete círculos sobre la imagen de Shiva siempre siguiendo el sentido de las agujas del reloj y después haremos siete círculos sobre nuestra cabeza. Dejaremos la varilla de incienso en el altar y mojaremos con la yema del dedo anular (central) de la mano derecha con el agua y sal y nos haremos un círculo en el centro de la frente, diciendo: ¡ Shiva protégeme de todo mal durante toda esta jornada que hoy comienza ! Esto lo pueden hacer todos los miembros de la familia a medida que vayan saliendo de casa o bien todos juntos utilizando la misma varilla de sándalo uno después de otro. Apagaremos las velas ( nunca soplando: ver la MAGIA DE LAS VELAS) y dejaremos que la ofrenda del incienso se acabe de consumir en el altar. El agua y la sal se sigue utilizando hasta que se consuma o evapore en cuyo caso se vuelve a llenar de nuevo; en cuanto a las velas pueden utilizarse las mismas en sucesivos días hasta que se acaben de consumir. Se advierte que siempre que acabéis un ritual u os desprendáis de los restos de un amuleto, en cuanto tengáis ocasión debéis arrojarlos preferentemente al agua, por ejemplo: un lago, un río, el mar, etc., o bien si no tenéis ocasión de echarlos al agua, enterradlos en la tierra.
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