Ritual para encontrar objetos perdidos
![]() |
![]() |
| Un
ritual muy sencillo para encontrar un objeto perdido sería el que se
expone seguidamente. En primer lugar nos proveeríamos de: Una vela BLANCA. Una IMAGEN O ESTAMPA DE SANTA ELENA . Una IMAGEN O ESTAMPA DE SAN ANTONIO DE PADUA. Dos MONEDAS DE USO del país en donde se realiza el ritual, por el valor que se desee. Llevaremos a cabo el ritual en alguna habitación de la casa que nos sirva de lugar de meditación, reflexión o relajación o bien para realizar todos nuestros rituales; para ello prepararemos un altar, que nos sirva para hacer esta ceremonia: ver la MAGIA DE LAS VELAS |
|
En el altar pondremos las dos imágenes o estampas y delante de ellas la vela blanca; delante de la vela blanca las monedas. Encenderemos la vela y recitaremos la siguiente oración con la fe de que vamos a encontrar el objeto perdido, meditando al mismo tiempo sobre el texto de la oración, es decir dándonos perfecta cuenta de lo que decimos. Dirigiéndonos a Santa Elena: " Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal "
Dirigiéndonos a San Antonio de Padua: " Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal " A continuación ofreceremos mentalmente a ambos Santos las monedas con la promesa de que si encontramos el objeto perdido las entregaremos como limosna a una persona o personas necesitadas, promesa, que deberemos cumplir siempre. No apagaremos la vela hasta que se consuma y dejaremos en manos de ambos Santos que resuelvan el problema cuando lo crean conveniente, es decir dejaremos de preocuparnos con la fe de que ellos van a realizar el trabajo que les hemos encomendado. |
Se advierte que siempre que acabéis un ritual u os desprendáis de los restos de un amuleto, cera, cenizas o cualquier elemento que hayáis utilizado, en cuanto tengáis ocasión debéis arrojarlos preferentemente al agua, por ejemplo: un lago, un río, el mar, etc., o bien si no tenéis ocasión de echarlos al agua, enterradlos en la tierra.
|