Ritual para adquirir seguridad, estabilidad, alegría,

calma, paz y serenidad.

Este ritual se lo dirigiremos a  Ganesha, deidad que rige el primer chakra,  de nuestro cuerpo, el  muladhara, y que se encarga de las virtudes psíquicas y orgánicas de adquirir la fuerza, la seguridad, la estabilidad, la alegría, la calma, la paz, la serenidad, la perseverancia y la constancia y regular la sexualidad como medio para la procreación.

El Muladahara chakra, protege nuestras glándulas suprarrenales, el intestino grueso, columna vertebral, uñas, cabellos, conducto del esperma, los pies, las piernas, los huesos, el inconsciente y el cuerpo físico. En él se desenvuelven las necesidades de la supervivencia, la aceptación de la vida en éste planeta Tierra, la existencia física, la predisposición de actuar armónicamente con la energía y la vida tanto global como individual.

De su mal funcionamiento provienen las enfermedades de la obesidad, lesiones en las rodillas, anorexia, hemorroides, ciática, estreñimiento y artritis.

Celebraremos este ritual durante siete días seguidos comenzando en la fase de luna llena.

Ver: CALENDARIO LUNAR

Lo podemos realizar en alguna habitación de la casa que nos sirva de lugar de meditación, reflexión o relajación o bien para llevar a cabo todos nuestros rituales; prepararemos un altar, que nos sirva para hacer esta ceremonia: ver la MAGIA DE LAS VELAS  

 

Para hacer el ritual prepararemos:

-Dos VELAS  BLANCAS.

-Dos varillas de INCIENSO DE SÁNDALO

-Una IMAGEN O FOTOGRAFÍA DE GANESHA.

-Un CUENCO CON MIEL, preferentemente, o un VASO DE LECHE CON UNA CUCHARADA DE AZÚCAR DISUELTO EN ELLA.

 

Colocaremos en el fondo del altar la imagen o fotografía de Ganesha.

Prenderemos las dos velas blancas una a cada lado de la imagen.

Delante de la imagen depositaremos el cuenco con miel o leche azucarada.

Y por fin delante del cuenco las dos varillas de incienso de sándalo encendidas.

Seguidamente nos pondremos delante del altar sentados de forma cómoda,  intentado relajarnos lo máximo posible. Cerraremos los ojos y recitaremos con voz grave prestando mucha  atención al sonido que vamos a emitir siete veces con la boca cerrada con el fin de que el sonido sea nasal.

¡ OM !

Para emitir cada una de las siete veces este sonido, tomaremos todo el aire que nuestros pulmones puedan albergar, es decir, respiración profunda.

Mientras soltamos el aire hasta dejar los pulmones vacíos, es decir expirando, será cuando emitiremos el sonido de la siguiente forma:

 

¡ Ooooommmmm..... !

 

Seguidamente nos mantendremos el espacio de tiempo que deseemos mirando fijamente en el centro de la frente de la imagen, es decir de Ganesha, intentando mantener  la mente sin pensamientos.

Las velas y el incienso deben consumirse totalmente.

La miel o la leche azucarada podemos tomarlas después del ritual o en cualquier otro momento o bien seguir estas instrucciones :

Se advierte que siempre que acabéis  un ritual u os desprendáis de los restos  de un amuleto, cera, cenizas o cualquier elemento que hayáis utilizado,  en cuanto tengáis ocasión  debéis arrojarlos preferentemente al agua, por ejemplo: un lago, un río, el mar, etc., o bien si no tenéis ocasión de echarlos al agua,  enterradlos en la tierra.

 

 

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