PARA ALEJAR LA NEGATIVIDAD
| Para
alejar de nosotros la negatividad deberíamos en primer lugar
intentarlo a través de la práctica de la relajación y la meditación
dejando la mente libre, es decir, que permanezca el menor tiempo posible
sujeta o anclada al temor o al miedo, a lo desconocido o a la pérdida
de algo, o a cualquier tipo de pensamiento que atrape nuestra atención
negativamente.
Debemos conseguir que se esfumen todos nuestros miedos y preocupaciones , enriqueciendo nuestras mentes con pensamiento positivos; dejar de ser esclavos de las cosas conocidas o las que aún están por venir; viviendo en el presente, aquí y ahora y disfrutando de la paz y la tranquilidad. Durante el tiempo en el que nuestra atención esté centrada en el momento actual, no experimentaremos dolor o sufrimiento alguno, muy al contrario nos sentiremos tremendamente felices. Para comenzar a trabajar contra la negatividad, en primer lugar hay que dar un toque importante en el ambiente de la casa en donde se resida decorándola con objetos de tonos azules : ropa, tapizados, pintura de las paredes, sábanas, etc. También es indispensable el proveerse de una turmalina negra para llevarla siempre encima como colgante o bien en un bolsillo de alguna prenda de las que llevemos puestas y otra que colocaremos al lado del marco de la puerta de entrada de la casa y que permanecerá allí para siempre. Además de tener en cuenta el tema del color azul y la turmalina, sería muy positivo seguir con un ritual de magia que ayudaría en gran manera a alejar la negatividad de la persona o personas por las que se hace el ritual y que incluso puede ser uno mismo. Un día a la semana que dispongamos de más tiempo libre, como por ejemplo: el sábado o domingo, encenderemos un pequeño fuego con brasas o leña (en la chimenea de casa, en el campo -siempre que no haya peligro de incendio-, en un recipiente al aire libre, en la terraza, en el balcón, etc.). Por otra parte prepararemos un pequeño cuenco con pequeñas semillas o granos (arroz, lentejas, pepitas de girasol, granos de soja, etc.) También se aconseja encender alguna varilla de incienso, preferentemente de sándalo. Cuando el fuego esté encendido, nos sentaremos delante de él y comenzaremos repitiendo una sola vez y mentalmente la afirmación: ¡¡ Yo no soy ni esta mente , ni este cuerpo, soy solamente espíritu. !! Una vez dicha la afirmación, extenderemos la mano y brazo izquierdos hacia el fuego en actitud de pedir y con la derecha tomaremos del cuenco un pequeño pellizco de las semillas. Pasaremos la mano derecha cerrada, sujetando dentro las semillas que hayamos puesto dentro, alrededor de la coronilla de la cabeza, mientras repetimos en voz alta aquello que deseemos quemar y que veamos como un problema o defecto que queremos que desaparezca porqué nos produce negatividad y consecuentemente malestar, como por ejemplo: la envidia , los celos, el odio, las adicciones a las drogas, el hábito de robar, el mal carácter, etc. Decimos la palabra deseada, como por ejemplo LOS CELOS, mientras pasamos la mano con las semillas por la coronilla de la siguiente forma: ¡¡ Es mi voluntad quemar los celos !! e inmediatamente después arrojamos las semillas al fuego y seguidamente volvemos a coger más semillas y repetimos el ritual de la misma forma pero cambiando la afirmación por otra que deseemos como por ejemplo: ¡¡ Es mi voluntad quemar la avaricia !! Si este ritual se hace en grupo, cada vez y de forma espontánea uno de los componentes hace la afirmación que desee y todos pasan las semillas por la coronilla adhiriéndose al deseo de quien hace la afirmación y al mismo tiempo que él, echan todos las semillas al fuego. Acabado el ritual, se recogen las cenizas o restos y en cuanto tengáis ocasión debéis arrojarlos preferentemente al agua, por ejemplo: un lago, un río, el mar, etc., o bien si no tenéis ocasión de echarlos al agua, enterradlos en la tierra.
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